En 2026, el Desfile de la Victoria en Moscú, previsto para el 9 de mayo, se celebrará en un contexto de amenaza elevada: el Kremlin teme ataques con drones ucranianos y los líderes de Asia Central no figuran en la lista de invitados.
Tres días antes de la principal festividad estatal rusa —el 81.º aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria—, las autoridades de la Federación Rusa anunciaron que el desfile militar en la Plaza Roja del 9 de mayo se celebrará, por primera vez en muchos años, sin la participación de vehículos blindados pesados ni sistemas de misiles.
Oficialmente, la decisión se explica por la “situación operativa actual”, pero en Kiev y en los medios occidentales se la vincula directamente con el temor a posibles ataques de drones ucranianos.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, declaró durante la cumbre de la Comunidad Política Europea en Ereván que la renuncia a la tradicional demostración de poderío militar es una “clara señal de debilidad” de Rusia.
“Rusia teme que sobrevuelen drones la Plaza Roja”, subrayó. En respuesta, el Ministerio de Defensa ruso advirtió de que cualquier intento de sabotear la celebración será considerado un “plan criminal” y conllevará un “ataque masivo con misiles contra el centro de Kiev”. El diputado de la Duma Estatal Andréi Kolesnik añadió que, en caso de una amenaza real, la respuesta será “inmediata y contundente”.
En medio de estas declaraciones, el Kremlin publicó ayer la lista oficial de los jefes de las delegaciones extranjeras que llegarán a Moscú con motivo de la celebración del Día de la Victoria. No son muchos, y ni siquiera está claro que todos asistan al desfile.
Según esa lista, ninguno de los presidentes de los países de Asia Central —Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán— figura entre los asistentes. Ninguno de estos Estados ha confirmado públicamente la llegada de sus líderes al desfile del 9 de mayo.
La composición de los invitados resulta notablemente más modesta que en años anteriores, cuando los cinco líderes de Asia Central, o al menos la mayoría de ellos, solían estar presentes en la tribuna.
El desfile del 9 de mayo se considera tradicionalmente uno de los acontecimientos simbólicos más importantes para el poder ruso. Este año se celebra en un contexto en el que la defensa antiaérea de Moscú y su región ya ha repelido en repetidas ocasiones ataques con drones, mientras que el alcance de los sistemas de ataque ucranianos, según estimaciones de expertos, supera los 1.500 kilómetros.



