El Departamento de Estado de EE. UU. rechazó la propuesta del movimiento talibán sobre inversiones estadounidenses en el desarrollo de los recursos minerales de Afganistán, declarando que no tiene intención de tratar con un movimiento oficialmente reconocido en EE. UU. como organización terrorista. Así lo afirmó el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, según informó el servicio regional de la Voz de América, y tras él, otros medios de la región.
“El Departamento de Estado de EE. UU. no tiene ningún plan de interactuar con los talibanes —grupo terrorista global especialmente designado— en asuntos relacionados con el desarrollo de los recursos minerales críticos de Afganistán”, dijo Pigott. Al responder a una pregunta directa sobre posibles inversiones estadounidenses en la extracción bajo control talibán, añadió que un paso así “solo daría dinero a los talibanes y crearía condiciones para su terrible trato al pueblo afgano”.
La declaración fue una respuesta a la propuesta del ministro de Asuntos Exteriores del movimiento talibán, Amir Khan Muttaqi, quien, en una entrevista con Financial Times publicada el 31 de agosto, instó a Washington a invertir en la industria minera afgana, la infraestructura, la agricultura y el comercio. Según Muttaqi, Afganistán “sin duda” acogería con agrado las inversiones estadounidenses, y las relaciones entre ambos países no deberían evaluarse “a través del prisma de dos décadas de guerra”, sino que las partes deberían centrarse en la cooperación futura. Se trataba del posible acceso a yacimientos cuyo valor estimado, según datos del Servicio Geológico de EE. UU., se acerca al billón de dólares: Afganistán cuenta con grandes reservas de cobre, litio, metales de tierras raras, cobalto y mineral de hierro.
Desde su regreso al poder en 2021, los talibanes han firmado contratos mineros por más de 7.000 millones de dólares; sin embargo, los principales socios fueron empresas de China, Irán, Catar y Turquía, entre las que no había grandes inversores occidentales.



