El Senado del Oliy Majlis (cámara alta del parlamento) de Uzbekistán aprobó una ley con enmiendas a los actos normativos vigentes que prevén la introducción de la actividad bancaria islámica (banca islámica) en el país. Como señala el servicio de prensa de la cámara alta del parlamento, la innovación contribuirá al desarrollo del sistema financiero de la república teniendo en cuenta la experiencia internacional.
Se señala que hoy surge la necesidad de ampliar el ámbito de las finanzas mediante la aparición en el mercado de servicios bancarios alternativos. Esto es lo que los senadores explicaron como la relevancia de la ley que aprobaron.
En particular, el documento consagra la norma sobre la introducción de un tipo especial de licencia que otorga el derecho a dedicarse a la banca islámica. Además, las organizaciones crediticias que obtengan el permiso correspondiente pueden, junto con la nueva línea de negocio, mantener la «actividad tradicional».
Para obtener la licencia se establece una tasa estatal: el 0,1% del monto mínimo del capital autorizado del banco que se crea.
Las organizaciones que operan según los principios de la banca islámica tienen derecho a:
Financiar al cliente o atraer fondos a depósitos de inversión bajo condiciones de distribución de ganancias
Proporcionar fondos o atraer depósitos de inversión basados en un contrato de agencia
Vender bienes a plazos
Pago anticipado de bienes
Participación en sociedades o en el capital autorizado de personas jurídicas
Transferencia de propiedad en arrendamiento islámico con derecho a compra
Para coordinar el trabajo de dichas estructuras financieras, se creará un consejo financiero islámico en el Banco Central de Uzbekistán.
Teniendo en cuenta las especificidades de la banca islámica, se introducen una serie de cambios en el Código Tributario de la república. Así, se incluye un capítulo separado que regula el procedimiento de tributación de las correspondientes operaciones financieras. En particular, según las enmiendas, el recargo sobre los bienes vendidos a los clientes por parte de la organización financiera está exento del impuesto al valor agregado (IVA).
En opinión de los senadores, la ley que aprobaron contribuye a ampliar el acceso de la población y los empresarios a los servicios financieros, mejorar el entorno competitivo y atraer nuevos inversores estratégicos al sector bancario.
La banca islámica es una actividad bancaria conforme a los principios de la sharia, que prohíbe recibir intereses o remuneración por otorgar un préstamo. En este caso, en lugar de créditos se utilizan esquemas de pago a plazos, arrendamiento o participación accionaria. Al mismo tiempo, solo se permiten inversiones halal, es decir, no se puede invertir en empresas que presten servicios o vendan bienes contrarios a las normas religiosas. Por ejemplo, a los bancos islámicos se les prohíbe financiar la producción de alcohol o el negocio del juego.
Añadamos que los bancos islámicos ya operan en otros países de Asia Central: Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán.



